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lunes, 26 de noviembre de 2018

Pajaritos, Salvador Benítez Griñó

Muixonets = pajaritos en castellá.

Pajaritos ere Salvador Benítez, de Valderrobres.



Pajaritos ere Salvador Benítez, de Valderrobres.


https://www.elmundo.es/elmundo/2004/04/03/obituarios/1080998652.html



TERUEL.- Salvador Benítez Griñó, 'lo lloco del Matarraña', va morí lo 2 de abril de 2004 a la seua ressidénsia de Céret, Ocsitánia, al Midi fransés, als 86 añs de una parada de cor. 

'Lo loco del Matarraña' ha sigut un personaje mol conegut per vestí trajes de levita plens de botóns que acompañabe en un sombrero y un paraigües.
Estabe presén a consevol tipo de acontessimén a España, com lo sorteo de lotería de Nadal, y a datres puestos de Europa, cridán la atensió per la seua indumentaria.
Naixcut a Valderrobres (Teruel) al 1918, cuan estabe a pun de acabás la Guerra Sivil se va exiliá a Fransa fugín de la represió del ejérsit franquista.
Al país galo, se va incorporá a la Ressisténsia que va luchá contra la ocupassió alemana hasta que va sé fet prissionero y lo van enviá durán algo mes de un añ al cam de consentrassió de Mauthausen aon va sé liberat per la victoria aliada.

campo de concentración de Mauthausen

Secueles tras passá per un cam de consentrassió
Después va viure a París y va treballá de pintó de coches a un taller hasta la seua jubilassió, antissipada per les secueles que li va dixá la guerra y lo seu internamén al cam de consentrassió.
Va torná per primera vegada a Valderrobres en una visita fugás un parell de añs abáns de la mort de Francisco Franco y, en la arribada de la democrássia, va viachá en frecuénsia a España aon se va fé famós per los seus trajes de botóns, lo seu paraigües y lo sombrero.
Presén als sorteos de Nadal

El último viaje del «loco de Matarraña»


En lo seu particulá atuendo, va partissipá a les festes del seu poble y tamé se va fé notá als sorteos de Nadal, aixina com los 31 de desembre, a la selebrassió del cap d´añ a la Porta del Sol de Madrid.


Fotógrafos y cámares de televisió lo van captá als puestos mes insólits, sempre en lo seu traje y lo seu paraigües, ya que viachabe assobín an aquells puestos aon se selebráe algún evén que consentrare a una caterva de persones.
La radera vegada que va vindre a Valderrobres va sé al mes de agost de 2003 cuan lo seu estat de salut ere mol delicadet y teníe prohibit conduí per prescripsió médica, per lo que aprofitabe los viaches que fáen datres persones.

Va enviudá dos vegáes y actualmen estabe casat en la seua tersera mullé. No va tíndre fills.

Per expresa voluntat, lo seu cos va sé insinerat y les seues sendres van sé escampades al riu Matarraña desde lo pon de pedra de Valderrobres.

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https://www.abc.es/madrid/20141122/abci-loco-matarrana-loteria-navidad-201411201359.html


Jamás fallaba. Acudía desde su domicilio de Céret, en el sur de Francia. Siempre puntual a la cita cada 22 de diciembre en el Salón Nacional de Loterías. Y en la Puerta del Sol, para dar la bienvenida al Año Nuevo. Así, durante 24 años consecutivos. Sus trajes le habían hecho famoso en toda España. Nunca repetía modelo. Tenía un amplio repertorio de levitas plagadas de botones de todos los tamaños, colores y formas que se decoraba él mismo, junto a su inseparable paraguas y chistera.
Su atuendo provocó uno de sus apelativos más célebres: «El señor de los botones», aunque a él le gustaba más otro: «El loco de Matarraña», porque le recordaba a su origen, la comarca turolense que le vio nacer –Teruel también existe–. Salvador Benítez Griñó, de 86 años, abrió los ojos en Valderrobres en 1918.

Jamás le tocó el «gordo», aunque era un hombre afortunado. Los hados estaban de su parte. Huyó de España, rumbo al país galo, cuando la Guerra Civil daba sus últimos estertores. Allí estuvo a buen recaudo de la represión franquista hasta que le sorprendió la Segunda Guerra Mundial. Luchó en la Resistencia hasta que los alemanes le hicieron prisionero.
Estuvo recluido en el campo de concentración de Mauthausen (Austria) hasta que los aliados ganaron la contienda y le liberaron. De vuelta a París trabajó en un taller mecánico como pintor de coches por poco tiempo. Las secuelas de las innumerables penurias vividas durante los más de doce meses en los que estuvo prisionero precipitaron su jubilación. En la década de los 70, cuando régimen de Franco agonizaba, regresó a su tierra por primera vez. Y ya, con la democracia, tomó por costumbre llegar cada Navidad, como el turrón, para asistir, en «vivo y en directo», al sorteo más esperado del año. «Me hace ilusión y pienso seguir así hasta que el cuerpo aguante», decía. Y, vive Dios, que cumplió sus palabras. En 2001 vaticinó: «Esta será la última vez, me faltan las fuerzas». Y acertó.
Al año siguiente, la ausencia de este «histórico» se hizo notar. «Algo grave le tiene que haber pasado», decían los habituales como él. Otros directamente le daban por muerto, circunstancia que fue dando paso a la certeza cuando en 2003 tampoco llegó. Sin embargo, murió el 3 de abril de 2004, a los 86 años, en su casa del Midi francés. Su último viaje lo hizo después a Valderrobres, donde su familia esparció sus cenizas en el río Matarraña
El sorteo de Navidad ya no será el mismo sin este entrañable «loco».